dimecres, 25 d’abril del 2007

DE MARRUECOS A GRANADA

Mi único viaje fue el 10/06/07 cuando decidí dejar mi familia, mis amigos, mi taller... a la búsqueda de un nuevo modo de vida y gozar de las ventajas del mundo occidental.
Durante mis estudios universitarios leí y hablé con mis amigos a propósito de la libertad sexual: homosexuales, lesbianas, sadismo, masoquismo, travesties... pero nunca vi a alguien que perteneciera a uno de ellos. Al llegar a Granada, precisamente en la estación de autobuses, tomé una cerveza y fumé un cigarrillo. En frente había una pareja lesbiana; se besaban y se acariciaban sin preocuparse de lo que existia alrededor. Me costaba mucho dejar de mirarlas. Intenté estar indiferente pero no podía. No era televisión, era real y concreto. Se reían de mi turbación..
Luego se sentó una chica guapísima al otro lado; quizá descubrió lo que me pasaba: me miraba sonriendo. Era rubia, cuerpo fino, piel fina, elegante. Llevaba una falda corta y un jersey que dejaría ver claro el nacimiento de sus pechos pequeños y redondos. Se levantó y fue al servicio. Me echó una mirada muy insinuante: andaba como las modelos; tal vez me provocaba. Me dije: “Qué suerte tienes Khalid, en tu primer día!”. Decidí vencer mi timidez para conversar con ella cuando regresara. Me costó mucho pero conseguí hacerlo. Hablamos casi una media hora. Me invitó a otro bar y allí sonó su móbil. Mientras hablaba me fijé en su garganta y en su voz y me dí cuenta que era un travestí. Perdí la emoción y me fui al servicio para refrescarme. Después me dije que finalmente era cuestión de exceso de hormonas femeninas. La sabiduría exige comprensión, la aceptación de lo que es diferente y afrontar los tabúes. Cuando regresé seguí hablando para no ofenderla u ofenderlo, lastimando mi suerte: Mi primera mujer, no era mujer! En fin, le dije que era un placer conocerla pero me tenía que ir, que mi autobús ya salía. Me fuí corriendo sin saber donde iba. Cogí mi autobús y cerré los ojos imaginando lo que hubiese pasado si no llego a darme cuenta de que era travestí.
Llegué al barrio donde vive mi hermana y antes de subir al piso me presentó a dos vecinas suyas: ¡Madre mía, también eran travestis! Le conté mi historia del camino y le pregunté si toda España era así!! (bromeando...
Khalid Ben Chare