Os voy a contar un par de anécdotas que nos sucedieron en la vuelta de uno de nuestros viajes a Cáceres.El trayecto desde Madrid lo hicimos en tren, como viajamos de noche y con niños pequeños, decidimos hacerlo en coche cama y como éramos dos parejas y 4 niños, tuvimos un departamento con literas para nosotros solos.
El viaje de Cáceres a Madrid lo hicimos en coche, con lo cual teníamos que estar con bastante antelación en Renfe para que los pusieran en el tren.
Como disponíamos de bastante tiempo decidimos dar una vuelta por Madrid y dejamos el equipaje en la consigna. El guardia de seguridad nos dijo que pusiéramos las maletas en la cinta para el control de seguridad, lo que fue haciendo mi marido, pero lo que hizo a continuación nos dejó a todos, primero sorprendidos, y luego muertos de risa: se subió en la cinta a continuación de las maletas, pero la cinta eran rodillos, con lo cual mi marido empezó a trastavillar y no conseguía guardar el equilibrio hasta que se cayó. Todos tardamos un rato en reaccionar y en entender lo que había pasado; el guardia de seguridad le dijo que él también tenia que pasar el control y no se le ocurrió otra cosa que pasarlo con las maletas. Todavía hoy, cuando nos acordamos seguimos riéndonos.
Lo siguiente que nos pasó fué que mientras dormíamos vino el revisor para avisarnos que faltaba una hora más o menos para nuestro destino (Barcelona-Sants) para que fuéramos preparándonos. Le di las gracias y sin querer me volví a dormir, hasta que el revisor se dió cuenta que seguíamos allí. Para entonces ya estábamos en Granollers y nuestros coches en Barcelona. Mi marido tiraba las maletas por la ventana y nosotras, saliendo con los niños. Ya en el andén, muertos de risa, esperamos el próximo tren a Barcelona.
Rosario Domínguez Barrantes
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